lunes, 22 de septiembre de 2014

La nanobiotecnología modela e impulsa a la bioingeniería y a la ingeniería biomédica.

La bioingeniería consiste en la aplicación de las técnicas y las ideas de la ingeniería a la biología. Hoy en forma predominante la bioingeniería se orienta fuertemente a dar respuestas en el campo de la medicina, originando una especialización comúnmente denominada ingeniería biomédica.
La ingeniería biomédica (y por ende gran parte de la bioingeniería) es una disciplina de vanguardia dentro de las ingenierías especializada en resolver problemas inherentes a los seres humanos a través distintas ramas  tales como: la biomecánica, la bioóptica, los biosensores, las imágenes médicas, la bioinformática, los órganos artificiales, el procesamiento de señales, la telemedicina, la ingeniería clínica y la ingeniería de rehabilitación. Su posibilidad de dar respuestas y de crecimiento está íntimamente ligada al sostenido desarrollo de sus ciencias-tecnologías de base, la biotecnología y  la nanotecnologia. Es así como encontramos desarrollos de vanguardia: nanotelescopios implantables en un ojo para tratar la degeneración macular; nanorobots de AND autónomos con capacidad de trasportar distintas moléculas y variar su estructura para entregarlas en la superficie de células cancerosas con la posibilidad de ordenarles su autodestrucción; nanotubos de carbono para desarrollar células cardíacas tendientes a regenerar el tejido muscular dañado por un infarto; nanopartículas con un biopolímero sintético antimicrobiano biodegradable para destruir bacterias resistentes, etc.
La integración de la biotecnología y la nanotecnologia denominada nanobiotecnología modela e impulsa a la bioingeniería y a la ingeniería biomédica.
Sin el dominio de la biotecnología y de la nanotecnología toda bioingeniería (y por ende toda ingeniería biomédica) corre el riesgo fluctuar en un laberinto de pasado.

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